En esta entrevista
realizada por Néstor Blanco para Yelow Zamburiña conversamos sobre feminismo,
feminicidio, autoconstrucción y revolución.
“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil
"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes
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“Cuac está a pasar”,
He tenido el placer de
participar esta tarde en el programa de María Xosé Castelo en “Cuac está a pasar”, Junto a Silvia Souto, Pili Millán, Soraya
Macías y Rocío Sampedro hablando de violencia obstétrica.
Audio Presentación Enclave de Libros
de
la presentación en Enclave de libros de "Las necesidades terrenales del
cuerpo y el alma. Inspiración práctica para la vida social" de Mailer
Mattie y Sylvia María Valls, con Mailer Mattie, Félix rodrigo y Prado Esteban
Diezma.
En el 105 aniversario del nacimiento de Simone Weil
En el 105 aniversario del nacimiento de Simone Weil
Prado Esteban Diezma: Simone
Weil o la ejemplaridad personal
Mailer
Mattié: Espiritualidad y vida social: las necesidades
terrenales del cuerpo y del alma
Félix Rodrigo Mora: Reflexiones a
“La condición obrera” (1934)
La celebración de la vida. Apología del parto
LA CELEBRACIÓN DE LA VIDA
APOLOGÍA DEL PARTO
Las
mujeres del presente hemos sido tan separadas de nuestra naturaleza, de nuestro
cuerpo, de nuestra experiencia, que para muchas la realidad del parto supone
una conmoción profunda.

Hay
que agradecer a Ana Álvarez-Errecalde el haber puesto imágenes a ese acto,
dando un mazazo en la conciencia, liberando de la cárcel y la invisibilidad nuestro
origen.
Esta
narración contiene elementos de una trascendencia única, recupera una feminidad
no devenida de la manipulación moderna sino rescatada desde la vivencia
consciente de nuestra realidad corpóreo-espiritual, pero no se queda ahí, no es
un documento de la experiencia de la mujer, es la plasmación visual de nuestro
origen, de nuestra realidad, pues todos, mujeres y hombres, venimos de un parto,
pertenecemos a una verdad que nos es negada, la criatura es tan protagonista
del nacimiento como la madre, lo que es bien visible en este documento único y
bellísimo.
Cuando
hace dos años el azar nos puso en contacto sentí que la vida me hacía un
regalo, que la fortuna, misteriosamente, va tejiendo una red de vínculos profundos que
deberíamos cuidar como lo más sagrado. Te agradezco Ana, este regalo, lo cuido
y lo comparto.
Pincha aquí para ver el vídeo.
Audio: Presentación de "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" en Miranda de Ebro
Fue un placer la estancia en esa bella ciudad que ha sido cruce de caminos y punto de encuentro.
Audio: "Razones contra la Ley de Violencia de Género"
“Razones
contra la Ley de Violencia de Género”
Desarrollada
dentro de las jornadas “MUJER CONTRA PODER” del Ateneu
La función de la belleza en la vida. Brevísimas reflexiones sobre estética y estrategia
“Breve y
raro es lo bello en su delicadeza y vulnerabilidad”
Max
Scheller
La belleza, la
trascendencia y la sublimidad forman parte de las necesidades básicas, las más
primarias si se desea conservar la civilización, sin embargo lo peculiar de la
condición humana es que ésta se ubica entre lo sórdido y bestial y lo sublime y
grandioso. Muchas corrientes filosóficas han intentado superar esa condición
enfrentando el cuerpo y la conciencia, presentando al sabio, al que es capaz de
la vida buena, desvinculado de todo lo bajo y lo vil de nuestra naturaleza. Tal
proyecto solo es posible para una minoría pues exige descargar sobre la mayoría
lo considerado degradado pero que es imprescindible para la vida, es decir,
solo es posible en una sociedad de la
esclavitud.
Pero además esa idea
descarriada descompone y pervierte la naturaleza de lo humano tanto, o incluso
más, que las otras corrientes bestialistas que toman nuestro ser sensorial más
elemental como único factor a tener en cuenta y el alimento de los impulsos y
las satisfacciones groseras del cuerpo como meta esencial de la vida.
Lo cierto es que ambas
son ideologías de la negación de nuestra naturaleza auténtica que es indisolublemente
bipartida y ambas reniegan de lo humano de igual manera, es decir, nos
deshumanizan.
Si defendemos la rehumanización como factor de recuperación de
nuestro potencial como sujetos tenemos que aprender a aceptar y afirmar nuestra
humanidad tal cual es, con todos sus constituyentes.
Lo común es asumir que
si se desea una sociedad sin castas gobernantes ésta vivirá volcada hacia las
necesidades materiales y ajena a la belleza y la sublimidad, así los
movimientos populares del presente han decretado la centralidad de lo doméstico
y fisiológico, de lo pequeño y funcional, tildando de burgués todo lo que se
aparte de lo inmediato y lo somático.
Nada hay más falso que
considerar herederas de la tradición popular a estas novísimas corrientes que
son hijas significadas de la modernidad y entroncan también con otros momentos
de la historia en los que el pueblo desapareció para tornarse plebe o
populacho, grupo marginal y humillado asido a su condición de esclavo y
dependiente de sus amos.
Cuando el pueblo fue pueblo, lo que en nuestro entorno
ha sido una situación común por un espacio de tiempo muy dilatado, se dotó de
una cultura material y espiritual propia que se nucleaba sobre la idea de realzar
lo humano y sus necesidades en todas sus dimensiones y complejidad. Por eso las
necesidades físicas y espirituales de la especie eran tomadas en su conjunto como
fundamentos de su dignidad.

Así un acto tan primario
y elemental como el comer ni fue considerado el centro de la existencia ni despreciado
por su carácter de necesidad fisiológica, por el contrario fue elevado y dotado
de respeto en tanto que acto humano. Basta observar la belleza de los utensilios más humildes como las cucharas de
madera del arte pastoril, o los cuernos tallados tan bellamente para contener
las modestas aceitunas.
Además se añadió a ese
acto sencillo la distinción de hacerlo el centro de la ceremonia convivencial, la mesa
como centro de encuentro, lugar privilegiado para la comunicación afectiva y
vivencial de los cercanos, las familias, los amigos y los vecinos, hechura de
la hospitalidad y de los rituales festivos. La costumbre de bendecir la mesa,
de recogerse interiormente antes de comer daba un carácter sagrado a
esa función corporal.
La sociedad moderna
en su afán de desacralizar la vida humana ha convertido en comer en un acto plenamente
animal y fisiológico, el modelo de individuo que engulle en la calle una
hamburguesa, en soledad, sin más objeto que llenar el estómago, casi siempre
con más calorías de las recomendables, es el paradigma de una sociedad que
aspira a la animalidad, a convertir a los seres humanos en animales de labor.
El
pueblo hizo lo cotidiano, lo corporal y lo doméstico trascendentes y sublimes y dotó a lo divino de anatomía haciéndolo
descender a la escala de la persona, dándole forma humana. Un modelo ejemplar
de este hecho es el arte románico en el que lo sagrado y lo corpóreo se enlazan
de forma sustancial como meta-representación de nuestra condición auténtica.

Esto
se hace por un sentido de la dignidad de la vida y de la persona, que necesita realizarse materialmente y lo hace, entre otras vías, a través de la belleza, de la capacidad para reconocerla (por ejemplo en la naturaleza) y para crearla y
dotar de valor estético los objetos más cotidianos y humildes, un azulejo, un bordado, un llamador de puerta o, incluso un cencerro.
La
modernidad quiso destruir esa cultura cuya singularidad dotaba a los sujetos
que pertenecían a ella de un enorme potencial y energía, de una gran fuerza
personal y colectiva y por ello separó la belleza de la vida. Hoy “arte” es lo
que hacen los artistas, una ínfima minoría de “inspirados” que producen
mercancías cuyo valor es otorgado por las convenciones políticas y las
fluctuaciones de un mercado dirigido. Pero para el pueblo este término tuvo una
acepción mucho más amplia y divergente, mucho más abierta, las artes se referían a
las habilidades, destrezas y técnicas para crear nuevos objetos o materiales
necesarios para la vida, algo que comprometía a casi toda la comunidad de una u
otra manera y se componía de una extraordinaria abundancia de obras en
múltiples órdenes. No negaron la existencia del genio natural en ciertas
personas para crear en distintos planos, los dones, naturales o construidos, como
atributos de la singularidad humana eran muy valorados por la comunidad
popular.

Para romper ese mundo en
primer lugar se impuso el funcionalismo de la fabricación en serie que desalojó
de la vida común la belleza para dar preeminencia a lo práctico y utilitario,
se decretó que la experiencia estética estaría separada de la existencia
cotidiana de las personas y habitaría en espacios especiales (que estos
espacios fueran sistémicos o alternativos no cambiaría sustancialmente la cuestión).
En segundo lugar, establecida la figura del artista como ser genial e iluminado
se entró a destruir todo lo bello y elevado para imponer el arte de lo feo, lo estrafalario,
lo soez, lo ridículo, lo estúpido, lo
cretino… el arte-nada presentado como el colmo de lo crítico y
anti-burgués.
La
vida real de las clases populares se había de tornar obligatoriamente degradada
y sórdida, exacerbando la miseria espiritual, separando el cuerpo, la mente y
el corazón, desgajando la equilibrada unidad conseguida a lo largo de siglos y heredada de generación en generación.
Con ello se preparó un individuo, varón o mujer, capaz de someterse
a la nadificación y el menoscabo brutal del salariado, al sometimiento
permanente y a la obediencia ciega de las consignas del sistema, un individuo
capaz de vivir sin grandeza, sin belleza y sin dignidad.
Nuestros
ancestros comprendían, no de una forma verbosa sino práctica, que las
necesidades corporales, las afectivas, las intelectivas y espirituales debían
anudarse sustancial y efectivamente, la belleza de los objetos útiles otorgaba
trascendencia a los elementos más primarios de la existencia y además
representaba la creatividad, autonomía, singularidad, maestría y gracia del
autor. Pero no cayeron en el absurdo de considerar la estética como un atributo
únicamente de los objetos, de las cosas, se valoró especialmente la belleza de
las personas, de las relaciones y de las instituciones humanas.
Cada
cual ofrecía a la vida social sus atributos naturales, físicos, intelectivos,
espirituales, convivenciales, comunicativos etc. de manera que las virtudes o
cualidades humanas eran materializadas en las personas y el aprecio por las
facultades singulares de cada una fue la norma.
Se
cultivó la elegancia, el ingenio, la fuerza física, la energía vital, la
cordialidad, la alegría, el buen lenguaje, las habilidades manuales, la
creatividad artística, la valentía, la entrega, la capacidad amorosa, la belleza
física, la sublimidad espiritual, la galanura, el buen humor, cada cual en la forma y manera en que se lo permitían
su temperamento y disposición peculiar.
Este
sentido de propia valía y de dignidad se aprecia por ejemplo en la foto de los lagarteranos
en traje de boda, realizada en Oropesa en
1858, la belleza de las personas, de la composición del grupo, la nobleza de la
expresión es un conjunto que sobrecoge por
su belleza.

También
los ritos convivenciales, las ceremonias de la vida política comunitaria y, por
supuesto, la fiesta son elementos dotados de trascendencia y belleza, vitalidad
y fuerza.
Es
curioso que muchos elementos profundos de la cultura popular se compartan con acervos
tradicionales tan lejanos como el de los gauchos, sin embargo las palabras de Atahualpa
Yupanqui resuenan como si hubieran sido dichas bajo el olmo centenario de una aldea
castellana. La
sabiduría vital, práctica, que piensa sobre todo en hacer de la persona, persona
en toda su extensión y persona para la convivencia, para la comunidad, para el ascenso
de todo lo que humaniza. Esta reflexión de Yupanqui sobre la diferencia entre la
fiesta y la farra, entre el bien hablar y el saber callar… ¡Qué difícil en nuestra
época en que nada tiene equilibrio y todo es desmedido y excesivo!
¡Como
se duele el gaucho de la destrucción del lenguaje que es la destrucción de la belleza,
de la persona y de la comunidad!
Pinchar para ver vídeo
Y
sin embargo hasta este hombre íntegro y sabio duda de su valor intrínseco y sustancial
en un momento, en el valor de su acervo y su civilizada forma de vida y dice que
fue demasiado pobre para probar la universidad sin darse cuenta que si hubiera
probado ese lugar no sería sino una más de
las mentes uniformados y vacías que en ella se construyen.
Si
pensamos en una estrategia para la regeneración social no podemos dejar a un lado
la necesidad de belleza en las cosas, en las relaciones, en las personas y en las
instituciones, la necesidad de estética y de entrega de valor a cada acto humano.
Solo una sociedad que sea capaz de estar en un permanente esfuerzo de creación,
en una inquebrantable decisión de constituirse cada uno y cada una en un exponente
de la excelencia y la virtud humana puede ser una sociedad del ascenso de la civilización
como compendio de las mejores posibilidades de nuestra especie.
Prado Esteban Diezma
enero 2013
Video: Presentación de "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" en Pontevedra
Video de la presentación en Pontevedra de “Feminicidio o auto-construcción de la mujer”
(pinchar
en la imagen)
Audio: Presentación de "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" en Barcelona
Barcelona,
29 de noviembre de 2012.
Organizado
por Détourné i Aldarull
Decodificando la Ley de Violencia de Género
Interesante aportación denunciando la Ley de Violencia de Género
de Isabel María Marín, abogada sevillana.
Mujeres comprometidas
Mujeres
comprometidas
Ambas lo son, Ghislaine Lanctôt, militante por la verdad que denuncia las iniquidades de la medicina alopática y Alish, militante por la verdad que da la da a conocer a través de sus vídeos y entrevistas.
Aún estando en desacuerdo con una parte de las opiniones de Ghis, me parece interesante el trabajo.

La mafia Médica (1994) es el libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctôt, ahora GHIS, su expulsión del colegio de médicos en Canadá y la retirada de su licencia para ejercer la medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y la industria farmacéutica. Pasados ya 18 años, después de varias amenazas y de haber estado en la cárcel, sigue activa y publicando en contra del negocio de la Medicina, del sistema establecido y a favor de lo que ella llama muerte civil: cuando dejamos de reconocer las autoridades externas para someternos a la única autoridad que existe: la de uno mismo. Ahora vive sin cargos públicos ni títulos académicos, sin propiedades, sin pagar impuestos, sin carnets, sin documentación, sin tarjetas… libre.
He tenido el honor de poder entrevistarla en Quebec (Canadá), de dónde por ahora no puede salir al prescindir también de documentos personales, como el pasaporte. Con ella repasamos su historia y hablamos de temas tan actuales como de la inexistencia de la deuda de los países; de cómo las elecciones (¿democráticas?) son grandes falsas en las que unos cuantos borregos eligen a los pastores que los van a llevar al matadero; de que el SIDA no existe como enfermedad o que el cancer no es ya ningún misterio, sino una enfermedad que se puede curar muy bien, pero cuyos tratamientos están prohibidos.
Ambas lo son, Ghislaine Lanctôt, militante por la verdad que denuncia las iniquidades de la medicina alopática y Alish, militante por la verdad que da la da a conocer a través de sus vídeos y entrevistas.
Aún estando en desacuerdo con una parte de las opiniones de Ghis, me parece interesante el trabajo.

La mafia Médica (1994) es el libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctôt, ahora GHIS, su expulsión del colegio de médicos en Canadá y la retirada de su licencia para ejercer la medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y la industria farmacéutica. Pasados ya 18 años, después de varias amenazas y de haber estado en la cárcel, sigue activa y publicando en contra del negocio de la Medicina, del sistema establecido y a favor de lo que ella llama muerte civil: cuando dejamos de reconocer las autoridades externas para someternos a la única autoridad que existe: la de uno mismo. Ahora vive sin cargos públicos ni títulos académicos, sin propiedades, sin pagar impuestos, sin carnets, sin documentación, sin tarjetas… libre.
He tenido el honor de poder entrevistarla en Quebec (Canadá), de dónde por ahora no puede salir al prescindir también de documentos personales, como el pasaporte. Con ella repasamos su historia y hablamos de temas tan actuales como de la inexistencia de la deuda de los países; de cómo las elecciones (¿democráticas?) son grandes falsas en las que unos cuantos borregos eligen a los pastores que los van a llevar al matadero; de que el SIDA no existe como enfermedad o que el cancer no es ya ningún misterio, sino una enfermedad que se puede curar muy bien, pero cuyos tratamientos están prohibidos.
Entrevista para el proyecto "Propagando"
Enlazo la entrevista que me hicieron los amigos de “Propagando” que pretende
aportar múltiples miradas sobre una cuestión que es decisiva, el problema del
poder y la resistencia al mismo.
Audio: "El planeta militarizado: grandes ejércitos y situación geoestratégica mundial"
Audio charla en Salamanca: “El planeta
militarizado: grandes ejércitos y situación geoestratégica mundial”
4 de mayo de 2012.
Tengo que hacer una corrección a lo dicho
en Salamanca, cuando he mencionado la fecha de edición del libro de Paul
Kennedy “Auge y caída de las grandes potencias” dije, erróneamente que era
1998, no es así, sino que fue publicado en 1988. Es pertinente la corrección porque
su análisis sobre China se refiere a los años ochenta y no a finales de los
noventa.
Por lo demás trato en esta ocasión de temas
de enorme trascendencia de los que apenas he arañado la superficie, mi
compromiso es seguir comprendiendo y analizando las enseñanzas de los procesos
históricos y de los de la actualidad para comprender el mundo y participar en
su transformación.
Audio: Charla en la Universidad Complutense de Madrid
“Pues no
hay mayor dolor que el dolor de ser vivo
ni mayor
pesadumbre que la vida consciente”
Rubén Darío
He intentado en esta
exposición pensar la revolución, la necesidad que este proyecto tiene de las
mujeres, de nuestra implicación más allá de sus aspectos políticos y de su superficie
para tratar de penetrar en aquellas cuestiones que nos impiden realizarnos como
personalidades de primera línea en la brega por el bien social y percibir y
comprender el conflicto interior que reprime nuestra natural necesidad de actuar y
vivir para ideales elevados.
He querido analizar
algunas de las tareas, disposiciones o formas de situarnos en el mundo que nos
permitan emprender un camino de vinculación activa al mundo y al futuro,
proyecto que deseo ante todo aplicarme a mi misma y que me gustaría compartir
con otras.
Nuestro crecimiento
como seres humanos de valía y útiles a un proyecto de revolución depende de que
asumamos las tareas necesarias en el presente sin preguntarnos si somos capaces
o estamos preparadas porque es ese asumir los quehaceres cardinales lo que nos
prepara y nos desarrolla. La aportación singular de cada una de nosotras es
insustituible con independencia de que otros lo hagan mejor porque solo la
convergencia de las aportaciones personales dará lugar a una comunidad humana
capaz de situarse como referente frente al Estado.
La foto que pongo
define muy bien la aspiración a la recuperación de una feminidad auténtica,
primaria, que integre en sí el compromiso con la historia y todos los demás
aspectos de nuestra vida de mujeres.
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