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Las mujeres del pueblo no celebramos nada el 14 de abril

Las mujeres del pueblo no
celebramos nada el 14 de abril



Es un buen momento para dejar de estar en silencio. De nuevo el 14 de abril nos volverán a bombardear con el sermón sobre las conquistas femeninas durante la II República, que vienen a sumarse a los enormes logros de las mujeres bajo el sistema actual de crecimiento monstruoso del Estado y del capitalismo. Las mujeres del pueblo no celebramos la tiranía política ni el crecimiento de las grandes empresas burguesas, no celebramos nada, solo lo sufrimos, y ahora, como entonces, deberíamos prepararnos para enfrentarnos a ese monstruo sin miedo a la derrota o a la muerte. ¡Ya está bien de vivir anestesiadas! ¡Ya basta de hacer de dóciles colaboradoras de nuestras amas y amos!
Para muestra de lo que fue la II República con las mujeres os dejo un extracto de “Feminicidio o auto-construcción de la mujer”.


En julio de 1932 las clases modestas de Villa de Don Fadrique (Toledo), de unos 5.000 habitantes en esas fechas, pueblo de próspera agricultura, se alzan en armas contra el régimen estatal-capitalista republicano, el cual manda a la Guardia Civil,  que toma por asalto la población matando e hiriendo a muchos de sus vecinos y vecinas. Veamos qué provocó todo esto. 




Fotografía de MARINA (Archivo Manacor)

Para ello nos guiaremos de un folleto redactado por un periodista madrileño, Francisco Mateos, sin militancia política ni particulares conocimientos sobre el mundo rural, que visitó de manera profesional la población unos días después y dejó su testimonio en “La tragedia de Villa de Don Fradique”, escrito en buena parte mientras recogía los alegatos orales de las (se refiere una y otra vez a mujeres) y los supervivientes.
La cosa fue de la manera que sigue. El campesinado de esa población toledana decide ponerse en huelga ante la inminencia de las tareas de la siega porque, atención a esto, se había dictado una orden que prohibía participar en dicho trabajo a las mujeres y a los menores de 18 años. Como explican al reportero testigos del suceso, “en Madrid se había dictado una ley para que no sieguen las mujeres ni los zagalones que no han cumplido los diez y ocho años... ellos (las vecinas y vecinos de Villa) creían que todos, mujeres, zagalones y los que pudieran segar ahora por primera vez, tenían derecho... a segar, a trabajar”. Comenzada la huelga, el día 6 se dan los primeros choques y la madrugada del 8 de julio una manifestación de trabajadoras y trabajadores, pero integrada en su gran mayoría por mujeres, se concentra en las afueras del pueblo para evitar la acción de los esquiroles.
La Guardia Civil carga con extraordinaria dureza contra las mujeres y, al ver el maltrato que éstas recibían por las fuerzas represivas de la II República, el pueblo todo, hirviente de legítimo furor y heroísmo, se alza en revolución, se arma, expulsa a tiros a la Guardia Civil, levanta los raíles del ferrocarril y cava zanjas en las carreteras para evitar la llegada de refuerzos, corta la línea telefónica y telegráfica, pasando además a la ofensiva, lo que ocasiona al menos un muerto (a menudo el aparato represivo oculta sus bajas, para dar impresión de invulnerabilidad, como señala algún estudioso de hechos de esta naturaleza) y numerosos heridos a las Guardia Civil. Ésta, como era de esperar, se rehace, recibe refuerzos, tomando al asalto Villa de Don Fadrique. El resultado oficial es cuatro vecinas y vecinos asesinados, muchos más heridos y muchísimos más detenidos. Mateos ofrece el número de víctimas, “setenta, entre muertos y heridos”, una carnicería.
Puntualiza el periodista que la chispa que desencadenó la batalla fue “el ataque a las mujeres (que) llenó de indignación a muchos, que quisieron abalanzarse, en actitud suicida, contra los que disparaban (la Guardia Civil y los ricos del pueblo)”. Uno de los guardias cuenta a Mateos que los vecinos “a pesar de estar desarmados, querían acercarse a nosotros para luchar cuerpo a cuerpo, con una valentía suicida”. Por el contrario, la Guardia Civil en el asalto, se valió de escudos humanos, obligando a avanzar delante de ellos a mujeres y hombres de la población, para no ser tiroteada, acción sobremanera cobarde y vil.
La represión posterior fue tremenda. Mateos habla del edificio del Ayuntamiento convertido en prisión, donde “iban llegando los detenidos, hombres jóvenes y mujeres jóvenes... las mujeres en el piso alto y los hombres en el patio”. Y da nombres de alguna de las féminas baleadas, Felipa Manzanedo. La enloquecida búsqueda por el pueblo de víctimas a las que torturar y matar una vez tomado al asalto llevó a la Guardia Civil a disparar contra Josefa Marín, que se había escondido, a la que atravesó los dos pechos de un disparo, en lo que probablemente fue un acto sádico y machista de denigración hacia las mujeres en respuesta a su coraje y combatividad, atacándolas en sus atributos externos más visibles.
Reflexionemos sobre los hechos. Prácticamente la totalidad de los manuales feministas dicen que la II República fue un momento de excepcional mejora de la condición femenina, se habla incluso de auténtica emancipación, pero lo cierto es que dictó leyes expulsándolas del trabajo productivo en masa en la siega, la labor campesina más importante, junto con la labranza, realizada desde tiempos inmemoriales por las mujeres en compañía de los varones. Eso con el agravante añadido de que aquéllas son equiparadas a los menores de edad en el texto legal prohibitivo: imposible encontrar una exposición de patriarcalismo más perfecta. Eso lo hizo no el clero ni la derecha sino el gobierno de Madrid, en 1932, formado por una coalición de partidos republicanos y el PSOE.
Fueron la izquierda y los republicanos, progresistas, modernos y anticlericales, los que se propusieron confinar a las féminas en el hogar y quienes, cuando éstas se manifestaron, dieron órdenes a la Guardia Civil de tirotearlas. Eso por un lado. Por otro sabemos que los varones del pueblo no se opusieron a que las mujeres trabajasen, sino todo lo contrario; Mateos indica que exigían un salario igual para unas y otros en la siega. Ni los hombres ni las mujeres consideraban el trabajo a salario como emancipatorio, sino como una necesidad que compartían, tal y como compartían todas las cosas de la vida. Es esa asociación vital y afectiva la que produce que los varones cuando conocen la agresión, enloquezcan y literalmente se lancen contra los fusiles de la Guardia Civil a pecho descubierto, sublime expresión del amor que tenían hacia las féminas, que era tan inmenso, intenso y sincero que no podían soportar verlas maltratadas. Ello es la manifestación material de la concepción propia de Occidente sobre la relación entre mujeres y hombres, ahora en fase de liquidación por la ultra-modernidad multicultural en curso, una vía más hacia un neo-machismo de proporciones pavorosas.
Dos reproches de gran calibre. ¿Qué decir de la Guardia Civil, capaz de disparar contra mujeres desarmadas, usar rehenes para resguardarse tras ellos al realizar el asalto y atravesar los pechos de un tiro a una muchacha que se estaba entregando como detenida? Una vez que las clases altas y sus sayones han abandonado lo más valioso e innovador de la cultura occidental, corresponde al pueblo revivirla y practicarla. Y ¿qué decir de libros como el más adelante analizado, de Mercedes Gómez Blesa, “Modernas y vanguardistas: Mujer y democracia en la II República”? Con su muy vistosa y sofisticada damisela burguesa en la portada, su defensa sobreexcitada de la II República, su completo olvido de las mujeres de las clases populares, es decir, de la mayoría de las mujeres, y su ciega pasión por las señoras y señoritas más adineradas, ese libro es una muestra, particularmente desvergonzada e incluso obscena, de lo que es y representa el feminismo, la apoteosis triunfal de la minoría de mujeres ricas y poderosas que tienen al Estado y al capital como cosa propia y al resto de las mujeres como neo-siervas.
 Finalmente: fue el Estado, no los varones, quien dictó las leyes de exclusión de la mujer del trabajo productivo y, por tanto, de recogimiento forzado en el hogar, y fueron los varones, no el Estado, quienes se opusieron a ello con la máxima energía, además de las mujeres, claro está.
El feminismo, al estudiar la II República, pone en primer plano a un grupo, siempre el mismo, de mujeres muy importantes y cargadas de poder, señoras de la burguesía, intelectuales con muchísima influencia, altas funcionarias del Estado, aristócratas metidas a redentoras de la plebe, políticas profesionales, intelectuales y similares, nunca a las féminas modestas y anónimas de las clases trabajadoras. Cita obsesivamente a María de Maeztu, María Teresa León, Elena Fortún, María Lejarreta, Constancia de la Mora, Victoria Kent, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, Margarita Nelken y a unas pocas más, y las presenta como modelos a seguir.
Para el feminismo las mujeres del pueblo no existen, salvo como masa anónima y gris a la que hay que manejar con una mezcla de represión policial y demagogia feminista. Para esas señoras mega-poderosas de la II República todo fueron premios y beneficios, para las anónimas mujeres de Arnedo, de Villa de Don Fradique, de Casas Viejas y tantas y tantas poblaciones quedaban las balas de la Guardia Civil, las torturas en los cuartelillos, las cárceles. Se observa el extraordinario clasismo del feminismo, su mundo es el de las mujeres acaudaladas y poderosas y en su análisis de la II República lo expone sin rubor. Aquí hemos querido citar a esas mujeres anónimas (cuando hemos podido con nombres y apellidos) que fueron las víctimas verdaderas del patriarcado, pues la patulea de señoronas susodichas eran sus usufructuarias y beneficiarias.
La norma legal citada prohibiendo a las mujeres el trabajo de la siega, que debería ser objeto de un estudio monográfico, muestra cómo el Estado hizo penetrar la misoginia en las clases populares.  Es verdad que en un cierto número de poblaciones aquélla fue resistida y combatida pero no en todas, de modo que paso a paso la idea de que las mujeres están para las tareas caseras y nada más fue calando en una porción de las conciencias. Hoy, cuando aparecen, aquí y allá, expresiones de marginación de las mujeres entre las clases populares, el feminismo se precipita a atribuirlo a “la tradición” y a prescribir su remedio sempiterno, más y más Estado feminista. Pero fue el mismo Estado el que en un pasado no muy remoto hizo machista a un sector del pueblo, a las mujeres tanto como a los varones, igual que hoy le hace neo-machista, a ellas y a ellos. El Estado es la causa del mal, no la solución.
Los sucesos analizados muestran, de nuevo, que la izquierda y el progresismo no son mejores que la derecha y el clero: los dos bloques son, en esencia, la misma realidad social contra el pueblo. En el asunto de la mujer la izquierda y el republicanismo han sido peores, sin duda, desde su emergencia en la revolución francesa.
Hay que decir, acabando ya, que lejos de ser unos hechos aislados, sucesos similares a los de Villa de Don Fadrique se dieron en esos años (los del gobierno republicano-socialista y la bandera tricolor al viento) en otras poblaciones toledanas, Corral de Almaguer, San Pablo de los Montes, Fuensalida, Villaseca de la Sagra y Santa Olalla, entre otras, aunque de ellos no poseemos un testimonio tan completo como sobre Villa, porque no acudió ningún audaz periodista como Francisco Mateos. Se ha de añadir que la despiadada represión la dirigió el gobernador civil republicano de Toledo, al que obedeció puntualmente la Guardia Civil, autoridad que estaba en contacto con el gobierno republicano-socialista de Madrid. En todos y cada uno de esos pueblos corrió la sangre de sus vecinas y vecinos. Esto da la razón a “CNT”, cuando en su edición de 4-7-1933 hace el siguiente balance de la II República, “trescientos muertos. Infinidad de penas de muerte. Más de cien mil obreros encarcelados desde el 14 de abril. Deportaciones. Apaleamientos y torturas”. Exacto. Esa fue la modernidad tricolor en acción, un remedo ensangrentado de la revolución francesa, en la misoginia, en el furor represivo y, cómo no, en la demagogia.
Tras traer a estas páginas tantos casos particulares, podemos preguntarnos finalmente, ¿dejarán alguna vez las y los agentes de la modernidad estatal y capitalista de mentir sobre el mundo rural popular, en particular sobre la situación de sus mujeres? Se nos presenta aquél agobiado por las enfermedades y devastado por la miseria, pero ya vemos que es una falsedad. Se nos dice que era rotundamente masculino, con la mujer confinada en el hogar, ahora hemos visto que eso es otro de los muchos embustes de la modernidad estatal-capitalista. Se habla de una enorme mortalidad de las mujeres en los partos y eso es muy pero muy inexacto, por decir lo menos. Se arguye que las mujeres y los varones llevaban vidas separadas, siempre enfrentados entre sí, y hemos logrado averiguar que tales asertos son paparruchas. Se pretende que las mujeres no hacían actividades productivas fuera del hogar, cuando lo cierto es que se ocupaban de docenas y docenas de ellas. Se vocifera que las gentes, en particular el elemento femenino, eran marionetas manejadas por la Iglesia, aunque la realidad era muy diferente y mucho más compleja. La mentira es hoy el fundamento del sistema de poder imperante, como instrumento para la destrucción de la vida social y del propio sujeto.” (“Feminicidio o auto-construcción de la mujer. Vol I. Recuperando la historia”)

Ésta fue únicamente una de los cientos de enfrentamientos que el pueblo tuvo con el régimen liberticida de la II República, en todos ellos las mujeres,  nuestras ancestras, estuvieron las primeras. Quienes quieren hacernos escupir sobre su memoria  tachándolas de bobas y sumisas son los nuevos defensores del capitalismo y el Estado los mismos que nos invitan a ser mansas en la empresa, con los superiores, y fieras en el hogar, con los pares.

Nuevas reflexiones sobre el 8 de marzo

Nuevas reflexiones
sobre el 8 de marzo

Este 8 de marzo solo unos miles de personas se han manifestado a lo largo del territorio, la mayor parte de ellas son, de una u otra manera funcionarios o subvencionados del Estado, pero, si somos realistas hay que reconocer que ni siquiera la totalidad de los y las paniaguados del Estado feminista han salido a la calle. Puesto que la mayor parte de ellos actúa por dinero es lógico que no hagan “horas extras” sin cobrar.

La ortodoxia sexista funciona, sencillamente, por la masa de dinero que inocula el Estado a sus organizaciones y sus estructuras que dimanan directamente de él, muy poco o nada hay de gratuito, voluntario o militante en su acción, por eso cada vez más mujeres reniegan de estos actos institucionales y rituales que nada tienen que ver con la libertad.

Recojo dos ejemplos publicados en los últimos días: la reflexión de Elena Díez de la Cortina y la de Charo Hernández Catalán.

Elena dijo en facebook, y suscitó polémica, claro:


“NO CELEBRO EL 8 DE MARZO. Y os aseguro que soy mujer todos los días, incluso hoy.
NO CELEBRO el trabajo asalariado, bajo control y mordida estatal.
NO CELEBRO tener que trabajar. Menos aún tener doble jornada, dentro y fuera.
NO CELEBRO que la dignidad se mida €n cifra$ barrada$.
Me niego a celebrar que mi valía se cifre en productividad mercantilista.
No celebro no sé qué liberación femenina en estos tiempos de TIRANÍA absoluta, cuando la razón fuerte de tal artimaña no fue otra que enrolarnos en las maquinarias del poder capitalista (¿No fue patrocinada la "liberación femenina" por los rockefeller de turno?).
No celebro que el Estado (nunca electo) tenga más potestad que yo sobre mis hijos.
Que la escolarización obligatoria de nuestros niños en centros de adoctrinamiento entorpezca fieramente la transmisión amorosa y libre de otras maneras de vivir.
No celebro el feminismo contrarevolucionario de paternalismo estatal ni sus falsos cantos de sirena.
No celebro las leyes de violencia de género actuales, que separan a los iguales, hombres y mujeres, induciéndolos a una guerra estúpida de géneros que impide que visualicemos al verdadero Leviatán.

Así que, por favor, no me pongáis florecitas ni corazoncitos en el FB.
Prefiero las de verdad, bien arraigadas en tierra.”

Y Charo escribe en http://www.glayiu.org/

Algo huele a podrido en el 8 de marzo


8 DE MARZU DE 2013 • ROSARIO HERNÁNDEZ CATALÁN

Algo en mi condición humana me provoca el sonrojo cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas.

Estoy un pelín hasta el coño del 8 de marzo. Y más aún del 25 de noviembre. Y del primero de mayo. Y de todo el santoral anual con que los Estados han ido poquito a poco canalizando y amansando nuestras ansias luchadoras. El día del SIDA, el día de la infancia, el día del refugiado, el día del vino de Cangas y el día de los oricios en salmuera. Días aprobados por la ONU, la UNESCO, la OTAN y toda su raza*. Yo hoy no celebro, tampoco me manifiesto. Algo huele a podrido en todo esto. No sé explicitarlo muy bien, pero me da pudor ver carteles estatales celebrando mi femineidad.

¿Que tengo yo en una mani que pedir qué?, ¿que no me recorten más en igualdad? ¿A quién decís que se lo pido? ¿Al Estado?, ¿vestidita de lila? No, algo huele a podrido en todo esto. Algo en mi fuero interno me hace sentir ridícula. Es un sentimiento nuevo, que soy feminista, y he ido a muchas manis, pero alguien se ha cagado, ha dejado un zurullo muy gordo y un tufo a Sección Femenina asola el país en estos días del santoral estatal. Con todo el respeto, compañeras, compañeros, pero sospecho que llegan tiempos en los que va a tocar otra cosa. ¿Soy yo sola?, ¿no os pasa algo parecido?, ¿no os empiezan a truñir ya estos días? No me digáis que "es que es un día superimportante, un día para salir a la calle". Creo que la cosa exige algo más profundo... no sé qué... estoy perdida, sólo olisqueo algo nuevo en el horizonte, pero no sé qué es. Construir, más que reivindicar. En las plataformas feministas se nos va mucha energía organizando 8 de marzos y 25 de noviembres y sospecho que esa energía deberíamos gastarla de otra manera...

Pedirle al Estado mejores leyes. Menos recortes. Algo en mi condición humana se sonroja cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas. Y no es sólo cosa del bipartidismo, que ya os veo venir con esa cantinela. No, no sólo es cosa del gobierno, es cosa del Estado, que lleva en su esencia pastorear súbditas y súbditos. Siempre. El Estado es una de las cabezas del Patrix.

Algo en mi condición humana me provoca el sonrojo cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas.

Ahí va una cita de Enric Durán: "Todavía hoy vemos reproducirse un hecho paradójico: las personas, queriendo ser libres, empiezan por pedir a sus opresores que las protejan modificando las leyes creadas por estos mismos opresores, pero la posibilidad de modificación de leyes en base al bien común no es más que una táctica preconcebida que consiste en hacer pequeñas concesiones para conseguir el conformismo y la aceptación sumisa de las grandes injusticias por parte de la mayoría de la población". Pedimos a nuestros opresores que nos protejan, y lo pedimos en estos días en que ellos nos han permitido salir a la calle a limosnear. Algo huele a podrido. No tengo argumentos, sólo intuición....Y la intuición es inteligencia con exceso de velocidad, inteligencia que sabe, pero que no sabe por qué lo sabe.
Con todo mi más sincero respeto, compañeras. Con todo mi agradecimiento, perdonad mi atrevimiento[1].


Notas


[1Puede que también os interese esta reflexión escrita en el 2008. Ya no la suscribo del todo pero ahí va: "Hiperlugares agotados". Cuando decidimos dónde hacer una manisfestación o una concentración, hablo de las feministas y de nuestras fiestas de guardar del 8 de marzo y del 25 de noviembre, siempre elegimos lugares del siglo XX: plaza del Ayuntamiento, frente al Campoamor, plaza de la Escandalera, plaza del Parchís... Las gentes de los movimientos sociales, o sea, las gentes de izquierdas gustan de frecuentar lugares con una fuerte densidad simbólica: plazas céntricas, bares míticos, locales de asociaciones, sedes de partido, Universidad, barrios con solera ... estos lugares otorgan mucha identidad a quienes los frecuentan. Son hiperlugares, lugares con encanto, con mucha historia, con alta concentración semiótica, lugares donde hace treinta años una se enfrentó a la policía, otra soltó un discurso, el otro repartió octavillas, la de más allá conocío a su chica. Hiperlugares, lugares ricos, densos, lugares sacrolaicos. Las concentraciones y manifestaciones del calendario feminista, por lo menos en Asturias, han perdido demasiada fuerza performativa, es decir, no extrañan, no incomodan y no suscitan. Esto se debe en buena medida a que tanto la fecha como el espacio están desactivados por las instituciones y nuestra inercia. Conviene que empecemos a tomar los nuevos espacios públicos, espacios cero en sentido y en historia, pero donde hoy se concentra mayor densidad de consumidores que siguen teniendo un algo de conciencia política. Siguen siendo humanos. Conviene concentrarse en los no-lugares. El 25 de noviembre debería ser el 25 de diciembre en el Parque Principado. El 8 de marzo podría celebrarse el 8 de enero (inicio de rebajas) en el Calatrava. Nuestra identidad se edifica en los hiperlugares, pero las concentraciones hay que hacerlas en los no-lugares porque el mero hecho de romper la lógica consumista con la militancia feminista, ecologista, pacifista genera valiosas incomodidades y extrañezas.

Entrevista en "La Nueva España"



Tengo que señalar que, por error, las tasas de violencia en Finlandia y en el Estado español se dan como tantos por ciento cuando se trata de mujeres muertas por millón de mujeres. Los datos para el territorio del Estado español son de 2,81 mujeres por millón, pero  en el caso de mujeres de nacionalidad española es del 1,98 por millón, ésto aclara los datos que se ofrecen.

Huelga de cuidados


HUELGA DE CUIDADOS.
Unas amigas me envían esta convocatoria:

14N: Huelga de cuidados, huelga feminista Enviado por AraInfo, Achencia de Noticias d'Aragón el 9 noviembre, 2012.


De cara al 14 de noviembre vuelven los “Comandos de Cuidados”. La propuesta es ponernos nuestro mejor delantal, guantes y utensilios varios con un cartel “Huelga de Cuidados” y salir a la calle, tanto el día 14 como los días previos, para explicar en la calle, en los mercados, en las plazas y donde se nos ocurra que el día de la huelga lo paramos TODO, también los cuidados. Queremos visibilizar que también son trabajo los trabajos de cuidados que se realizan dentro de los hogares, sin remuneración alguna, y desarrollados casi siempre por mujeres. Estos trabajos invisibilizados y realizados gratuitamente, son indispensables para la sociedad, y la base sobre la que se sustenta el sistema capitalista y patriarcal. Vamos a contarle a la gente que no lo sepa lo que es una huelga de cuidados y por qué es necesaria.

Nos apoyaremos en el díptico “Comando de Cuidados” (es importante imprimir a doble cara para cortar por la mitad, haced las copias que podáis). Haremos quedadas varias los días previos y el día de la huelga, de las que iremos informando, pero la idea es que cada una se busque un grupito, o se lleve los dípticos en el bolsillo cuando vaya al mercado, y se monte un Comando de Cuidados en su barrio. Sería estupendo también que se organizaran desde las asambleas de barrio.

¿Qué queremos?

Denunciar que se relegue el trabajo de cuidados a las mujeres y se exima a los hombres de ellos como si se tratara del orden “natural” de las cosas.

Denunciar que el trabajo en los hogares, invisibilizado por su gratuidad, es la base de todo este sistema.

Poner el mantenimiento de la vida en el centro (y sacar de ahí a los mercados).

Redistribuir y colectivizar los cuidados, más allá de la familia nuclear, pero no sólo de mano de las mujeres.

Reconocer lo que supone la reproducción.

Acabar con el mercado financiero porque no tiene en cuenta a las personas, ni el ritmo de la vida, NO responde a nuestras necesidades y se está cargando el planeta.

Denunciar la plusvalía emocional, afectiva y sexual de las mujeres en los hogares.

Reconocer lo que supone la crianza/educación.

El derecho a cuidar y  a no cuidar.

El derecho al autocuidado y al cuidado.

¡Organízate vecina! ¡No estás sola! ¡La huelga será feminista!



Me gustaría más adelante hacer reflexiones más profundas sobre el fondo radicalmente pro-sistema de tales presupuestos,  hoy simplemente dejo en una pequeña prosa poética, mis emociones.


Se nos pide que el 14 hagamos huelga de cuidados, por lo tanto no habrá desvelos ni solícita atención a los hijos e hijas, no habrá desayunos ni  trenzas o coletas ese día, no supervisaremos el lavado de cara ni limpiaremos los mocos de los más pequeños, los besos gratuitos que cuidan lo más hondo estarán prohibidos, celebraremos la grasienta hamburguesa, la comida basura que nos libra de la tiranía de los pucheros, no habrá fruta pelada ni bocadillos para la merienda, no ataremos cordones de zapatos ni miraremos a los ojos con gesto cómplice y sostenedor, no habrá tiritas en las heridas ni sopa caliente para cenar.

No tendrán los ancianos la visita,  la amena compañía y el diálogo con aquellos a los que antes cuidaron como brotes de sí mismos y de todos los ancestros.

Una huelga de cuidados, huelga de cariños y de amores, no habrá besos, ni abrazos ni caricias, lo de menos los platos sin fregar que quedarán resecos para el día siguiente. Un conflicto colectivo que propone que todo lo que se hace por amor se haga por dinero, pues lo que es gratuito es invisible y no reconocido, habida cuenta de que el reconocimiento ha de ser siempre monetario y venir de las instituciones y gobiernos.

Claro, que es solo paro femenino; podrán nuestros hermanos los varones realizar las tareas cotidianas, el trajín rutinario de los días, teniendo en cuenta que, para una mayoría, es lo habitual y acostumbrado, me consuela esto un tanto, pues la vida no suele detenerse por las convocatorias sindicales.

Añoro esos tiempos en los que las huelgas iban contra el Estado y los patronos, quedáronse obsoletas y antiguallas esas luchas de clases, la fraternal revuelta contra los de arriba ahora se traslada hacia el de al lado, convirtiendo en virtud doblegar al afín y semejante aun a costa de pactar con el Estado, para recuperar, nos dicen,  esa otra plusvalía, la explotación afectiva que la llaman, el excedente de amor de las mujeres que disfrutan los hombres o los niños sin ser remunerado cabalmente.

Parece que los tiempos, al fin, están cambiando.

La emancipación es vivir en un campo de concentración

LA EMANCIPACIÓN ES VIVIR
EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN



En Hofuf, una ciudad al este de Arabia Saudí se está construyendo una ciudad destinada a albergar exclusivamente mujeres trabajadoras.La idea ha partido de un grupo de empresarias de este país, según explica el diario Eqtisadiah. La nueva ciudad albergará a unas 5000 trabajadoras que prestarán sus servicios en la industria alimentaria, textil y farmacéutica.

Esta iniciativa se ha considerado un gran paso para favorecer la independencia económica de las mujeres que tendrán empleo y salario, aunque seguirán sujetas a los preceptos de sharía wahabí.

Tal proyecto es una adaptación a las pautas culturales del islam del programa feminista occidental. No es, como se podría objetar, una negación del ese credo sino su afirmación más expresa.

En contra de lo que dicen las “verdades evidentes” impuestas a la sociedad coercitivamente por el aparato de propaganda y los grupos de influencia y poder del Estado, la realidad es que la transformación de las mujeres en trabajadoras puras, mano de obra despojada de todas las demás dimensiones de la persona, es el destino final de las integrantes del pueblo en Occidente, aquí, igual que en Arabia Saudí, el grupo de las féminas que acceden al poder político y económico imponen a las que carecen de él las condiciones más crueles de existencia y de trabajo además de las cadenas del patriarcado bien sea en su fórmula tradicional peculiar, como el caso del Islam, o bien en la fórmula neo-patriarcal occidental.

No hay en el salariado una mejora de la condición femenina, insuficiente pero necesaria, como dicen quienes hacen de abogados de las y los grandes capitalistas, la condición de productora/consumidora no aporta la libertad ni la dignidad básica a la mujer, y no solo no limita el patriarcado sino que amplía sus prerrogativas, ejerciendo las jefas y los jefes de nuevos “pater familias” con un poder más omnímodo y desalmado que el que soportaban las féminas en el pasado.

La segregación femenina es otra de las aspiraciones que comparten el programa del feminismo ortodoxo occidental y el patriarcado modernizado de los países islámicos, conseguir convertir a las mujeres en rebaños de trabajadoras encerradas en las fábricas es el sueño de los pudientes y poderosos con independencia de su sexo, religión o cultura.

El nuevo patriarcado feminista prepara para las mujeres un nuevo orden esclavista en el que la mayoría no seamos sino mano de obra para servir al capitalismo y al Estado, carne de cañón para sus ejércitos y custodios del orden social contra nuestros iguales encuadradas en sus policías, mientras la minoría de las poderosas nos sojuzga y tiraniza.

Mitos dañinos (50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe)


Mitos dañinos

El cinco de agosto se cumplen cincuenta años de la muerte de Marilyn Monroe una de las figuras más influyentes en la psicología colectiva del siglo XX. Todas hemos crecido bajo la recurrente imagen de esa mujer fabricada por la industria de la publicidad  y la sub-cultura de masas del siglo XX.

Marilyn es el prototipo de la mujer descerebrada y vacía, un cuerpo sin alma destinado a manipular la psicología masculina al catequizar a los hombres para que consideren ese modelo de fémina como el más apetecible y a las mujeres para imitarla en su físico tanto como en su psicología.

Su figura fue diseñada con detalle. Una belleza artificial y sin expresividad que no comunica ni exterioriza emoción alguna, una personalidad quebrantada, insegura  y blanda, superficial hasta el empacho, dependiente de los hombres, del poder y del dinero, destructiva y dañina.

Por completo ajena al impulso maternal, su vida fue un perpetuo pulular alrededor de los hombres poderosos como Keneddy, una pertinaz peregrinación de fiesta en fiesta y de exceso en exceso.

El distintivo más llamativo de su carácter fue la simpleza mental, la ignorancia, la incultura y la ausencia de la chispa de la inteligencia natural.

Que Marilyn se haya convertido en el icono del siglo XX junto con el bote de sopa de Warhol  dice mucho de una época en que la trivialidad y las baratijas han sustituido y destruido la cultura, la civilización y la esencia humana.

Al hacer un símbolo sexual de una figura tan lamentable en sus atributos intelectuales, morales y sociales se dio un golpe formidable a esta práctica primordial y natural de la vida humana. El sexo genuino es una forma de relación personal, es decir, no es una relación entre dos cuerpos sino entre dos individuos. Aunque la relación libidinosa admite muchas variantes éstas requieren, para ser de calidad, que todas las dimensiones del ser humano se incluyan. La imaginación, el lenguaje, la capacidad para interiorizar la alteridad, es decir para ver, sentir y comprender al otro como acto de la inteligencia práctica, son, entre muchos otros, elementos fundamentales de lo erótico; un sexo sin contenido como el que vende la figura de Marilyn es una ceremonia que anuncia la agonía de la carnalidad humana.

No hay nada en la proyección histórica de Marilyn que sea casual o fruto de movimientos espontáneos de la opinión y la vida social. Como apunta Belén López Vázquez en “Publicidad emocional” tanto ella como James Dean o Elvis Presley fueron un producto de la mercadotecnia fabricados por la industria del adoctrinamiento de masas. No parece casual que comenzara su carrera de modelo poniendo su imagen para ilustrar la contribución de las mujeres a la economía durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, como un símbolo del militarismo norteamericano.

Lo anterior demuestra que el machismo trastornado implícito en el estereotipo viviente de la mujer tonta que representa la rubia universal no se origina en el pueblo como algunos quieren dar a entender ni en la derecha mostrenca y carcunda, es, por el contrario, el producto del compadrazgo del capitalismo  más potente, el de la industria del entretenimiento y la manipulación  de las masas de Hollywood, el poder imperial, representado por el Pentágono y la Casa Blanca y la izquierda más papanatas que propagandiza el feminismo, se inclina ante los iconos de una “cultura” de la frivolidad y la chabacanería y usa ambas doctrinas, feminismo y vanguardias artísticas, contra la tradición y el acervo del pueblo.

A todos aquellos que aún no han entendido que ese modelo de mujer descerebrada, aturdida y obtusa se ha fraguado en la modernidad y no en la tradición les recomiendo la lectura atenta del Quijote y el estudio de sus figuras femeninas,  especialmente Dorotea y Marcela, que son retratadas como personalidades absolutamente singulares e impares, sujetos que viven por sí mismas, sustantivamente y no como adjetivos de los hombres.

Se puede reconocer cual es la virtud que Cervantes admira más en las mujeres, su inteligencia, por eso todas las féminas de la novela cervantina hablan por sí mismas y sin complejos y son escuchadas con fascinación por los hombres. Dice Julián Marías en “La educación sentimental” que Cervantes “descubre formas variadísimas de feminidad”, es  cierto, pero también lo es que todas las personalidades femeninas que dibuja están dotadas de una enorme autonomía personal y viveza intelectual, no encontraremos ninguna “Marilyn”.

No puedo acabar sin un comentario a la adaptación postmoderna del mito misógino de la mujer vacía que ha hecho como nadie un personaje de la izquierda, Pedro Almodóvar. Más machista que sus antecesores ha sido él, el hombre creador de los símbolos y no sus representaciones mujeriles, quien se sitúa en el centro y acapara fama y honores. Las mujeres, en el cine del bufón manchego, carecen por completo de vida interior y forma humana, son un monstruoso compendio de disvalores, chabacanería, ininteligencia, incultura e incivilidad. Su colección de histéricas, maniaco-depresivas, histriónicas, perturbadas y estrafalarias es el mayor escarnio de la imagen de la mujer de la historia contemporánea. Supera con creces al machismo franquista que conservaba un respeto elemental y privado, pero real, por el carácter humano de las féminas, aún considerándolas inferiores en su participación social.

Para Almodóvar las mujeres no somos en realidad personas, sus “chicas” son mofa y befa de la feminidad como humanidad singular sexuada, carecen de lenguaje lúcido, metas trascendentes, sentido común y mérito personal, son cáscaras vanas, insustanciales hasta el empacho, simples y necias obsesionadas con un sexo frívolo y una vida estúpida y superficial de conversaciones banales y holganza aristocrática.

Dada la centralidad que consiguió el cine (proceso que, por cierto, se fraguó en el franquismo) en la sociedad moderna y la influencia que la imitación de sus personajes ha tenido en la vida popular no es de extrañar que toda una generación de mujeres se haya mirado y construido según el paradigma del hortera manchego como seres irracionales y vacuos, encerradas en un arquetipo letal.

Que se haya hecho de este personaje un icono de la izquierda ni es casual ni un error, manifiesta el rostro auténtico de esta ideología que ha sido en la historia y en el presente la representante de la misoginia más pura, del odio a la mujer más enconado[1]. Que los y las feministas se sientan identificados y hermanados con el que ya es llamado “manchego universal”, frente y contra Cervantes, no es tampoco un accidente sino que corrobora lo que he sostenido siempre, que tales son los representantes de un neo-machismo más nocivo y virulento que el del patriarcado clásico pues atenta a los fundamentos de la condición humana de las mujeres.

No podremos las mujeres recuperar plenamente nuestra dignidad como personas mientras no nos situemos resuelta y decisivamente contra tales operaciones neo-machistas y neo-patriarcales.



[1] Cuestión que queda demostrada con hechos contrastables y verificables en “Feminicidio o auto-construcción de la mujer. Volumen I. Recuperando la historia” de Félix Rodrigo Mora y yo misma que aparecerá en breve.

Recomendable blog: "La Voz de la Herramienta"


Recomendable:
Blog: LA VOZ DE LA HERRAMIENTA  



Les agradezco que apoyen mis trabajos tanto como que hayan desarrollado su propia percepción de los problemas que afectan a la relación entre los sexos y a la emancipación de la mujer e incorporado otras reflexiones y otros trabajos que resultan muy esclarecedores.

Mujeres de virtud

Mujeres de virtud

Me ha emocionado esta entrevista a Bertha Bejarano extraída del periódico boliviano “Erbol digital”, Bertha aparece como gigante mujer-madre, comprometida con el mundo, con su pueblo, con la verdad por encima del interés y, por ello,  enfrentada con el régimen de Morales que destruye las culturas autóctonas, ofrece a los grandes depredadores capitalistas la tierra que pertenece a los pueblos indígenas y reprime y destruye a quienes se le oponen.

Bertha no conoce su condición de víctima, no sabe que, por ser madre de diez hijos, está condenada a permanecer en la marginación y la sumisión y esa “ignorancia” la permite desplegar el enorme potencial de lucha y compromiso que podemos observar, situarse en primera línea, enfrentarse a la represión, tomar en sus manos los difíciles problemas de su pueblo, las cargas más ásperas y las tareas más peligrosas. Mujer sin complejos, no se siente “sexo débil”, no conoce el sometimiento.

En nuestra sociedad estamos creando un modelo maternal  tan enfermizo y frágil, tan cerrado sobre sí, tan concentrado en lo pequeño, en lo insignificante, que un buen número de mujeres se ahoga en él. Cada vez menos mujeres acceden a la maternidad, una buena parte de las que lo hacen quedan confinadas en una forma de domesticidad destructiva, situación que no es diferente en lo esencial de la que viven aquellas que se encierran en la promoción laboral y profesional pues ésta no es sino otra forma de doméstica reclusión, de manera que hoy, aquí, el modelo de mujer, sea madre o no, es un modelo de debilidad, apocamiento e impotencia.

Frente a ello Bertha nos ofrece un luminoso ejemplo de sublimidad y de grandeza personal. Os invito a leerla.





“Al presidente Evo debería darle vergüenza cuando habla de los indígenas” Continuar leyendo

La gran empresa ¿agente de la emancipación femenina?


La gran empresa ¿agente de la emancipación femenina?

En “El capitalismo contra el machismo (o porqué las mujeres deben entregarse sin condicionesal poder constituido)” publicado en este mismo blog dábamos cuenta del compromiso de un nutrido grupo de las empresas del IBEX 35 con la aplicación de la Ley de Violencia de Género a través de incorporar a su publicidad las consignas contra la violencia machista y ahora, además, fomentar la contratación de mujeres maltratadas.
El Corte Inglés, Mango, BBVA, Mahou, IKEA, Fundación “La Caixa”, Endesa, NH Hoteles y Carrefour, entre otras, han firmado un convenio con el Ministerio de Sanidad con este fin, así todas ellas pasan a engrosar el número de las “asociaciones filantrópicas” dedicadas a salvar a las mujeres de su enemigo histórico, sus parejas masculinas. La imagen de altruismo desinteresado que ofrecen los emporios del capitalismo más puro, haciendo de nuevos entes protectores de la mujer (tarea en la que  se suman a las instituciones del Estado, el ejército, las policías y la judicatura ) forma parte de la constitución de ese descomunal aparato de tutela y dominio social total a que nos abocamos.
Quienes han intentado vendernos una imagen de la ortodoxia feminista mayoritaria como consustancialmente enfrentada con el capitalismo lo tienen más difícil para oponer la defensa que hacen de la Ley de Violencia de Género –bien directamente y sin reservas o bien críticamente pero apoyando sus presupuestos básicos - de la que realizan las grandes compañías capitalistas.
En realidad lo que es observable en los últimos cien años es la connivencia entre la mayor parte de los feminismos y el capitalismo, de manera que han sido las fundaciones vinculadas a la gran industria burguesa las que han financiado y llevado a cabo, junto con los organismos internacionales y los gobiernos, lo principal de los programas feministas. Han sido los Rockefeller, Ford, Gates, Marconi, Volkswagen etc. los que han desarrollado en el mundo las campañas de “planificación familiar” (eufemismo que encubre las violentas intervenciones de esterilización masiva llevadas a cabo en una parte del planeta y la combinación de manipulación de la conciencia y prohibición de la maternidad  en otra) y los que han colaborado con los Estados en la creación de las políticas de género y el ascenso de una casta de mujeres poderosas que ha fortalecido enormemente las instituciones de dominio sobre los pueblos del mundo.
Los feminismos, a cambio, han modificado la conciencia de la realidad de millones de mujeres que han sido convencidas de que su libertad estaba vinculada al trabajo a salario y el profesionalismo obsesivo de modo que han dejado de ser mujeres, es decir, seres humanos singulares, integrales y completos, para convertirse en mano de obra y dóciles productoras dedicadas en cuerpo y alma a incrementar las ganancias y el poder de los y las capitalistas.
Los grandes emporios económicos como el Corte Inglés, Endesa o el BBVA se vuelcan hoy en el patrocinio de la LOVG porque esta ley inicua, injusta e inaceptable, casa a la perfección con sus intereses más radicales. Las empresas han reprobado siempre que sus empleadas tuvieran pareja o hijos porque ello distrae una parte de su energía y su vocación en tareas no productivas desde el punto de vista de la circulación económica capitalista. Todos y todas sabemos lo común que es que en las entrevistas de trabajo se pregunte por la vida sentimental o familiar a las mujeres y que se presione a las asalariadas para que no tengan hijos o se las despida si se quedan embarazadas.
El incremento del maltrato real por un lado y del imaginado como tal por el ascenso de una falsa conciencia elaborada por el aparato de poder, además de la creciente violencia y desencuentro entre los sexos, tendrá como consecuencia la creación de una sociedad de seres solitarios y desamparados, sin capacidad para encontrarse o vincularse y, por lo tanto, despojos humanos dispuestos a venderse sin condiciones a las corporaciones capitalistas ¡Qué mejor situación cabe imaginar el empresario o empresaria que esa! Es lógico que las empresas prefieran mujeres que tengan una historia real o imaginada de malos tratos pues estarán tanto más agradecidas y obligadas para con sus “benefactores” y serán menos proclives a establecer nuevas relaciones puesto que se las ha convencido de que todos los hombres (menos los empresarios, los jefes, los policías y los funcionarios) son maltratadores en potencia.
Los hombres estarán también convenientemente corregidos y escarmentados cuando una parte sustancial de ellos hayan pasado por la cárcel o estén en peligro de entrar en ella como de hecho está pasando hoy cuando más de 150.000 hombres han sido condenados por esta ley que es causa principal de que se haya duplicado la población reclusa en el Estado español, población  que se encuentra entre las más altas de Europa Occidental a pesar de tener uno de los índices de delincuencia más bajos, de ese modo serán también más sumisos y mansos.
La idea de crear un ser completamente funcional como trabajador puro, sin vida personal ni afectiva, dominado por completo por la organización empresarial es acariciada desde sus orígenes por el capitalismo. El sometimiento y apartamiento de las mujeres de la vida es un elemento fundamental de ese proyecto porque el colectivo femenino ha sido históricamente el eje sobre el que pivotaba la vida personal y privada de los sujetos.
Los experimentos para convertir a la mujer en obrera total se realizaron primero en la revolución industrial –sin éxito porque la sociedad no estaba preparada para ello-, después, durante la II Guerra Mundial, se hicieron algunos ensayos como la operación “Manos a la Obra” que EEUU desarrolló en Puerto Rico incorporando a cientos de miles de mujeres a la industria con la obligación de someterse a la ligadura de trompas previamente. Fueron esterilizadas un tercio de la población femenina puertorriqueña. Esto se ha convertido en cotidiano en numerosas zonas del planeta (en Sudáfrica, por ejemplo, se pedía un certificado de haberse inyectado el peligroso anticonceptivo Depoprovera antes de firmar un contrato en muchas fábricas) de manera que el ascenso del capitalismo se adhiere a un modelo de existencia femenino que es también el que defiende un feminismo mostrenco y androfóbico, que tiene una de sus máximas exponentes en Simone de Beauvoir, que condena la maternidad para que la mujer pueda pasar a ser explotada sin limitaciones por los burgueses y burguesas a los que ella pertenecía pues la industria de la conciencia ha sido y es uno de los más lucrativos negocios vinculado a las necesidades del poder establecido.
Hoy, el trabajo esclavo es una práctica en ascenso en todo el planeta, son China y las potencias emergentes quienes lideran este proceso, pero en ello participan todas las grandes corporaciones capitalistas, incluidas algunas de las que han firmado el convenio con el Ministerio de Sanidad o están a punto de firmarlo. En efecto un informe de Intermon Oxfam denuncia a Zara (Inditex firmará el convenio sobre el maltrato en breve) El Corte Inglés y Mango, entre otros, por utilizar este modelo de producción de semi-esclavitud en una parte de sus fábricas fuera de Europa.
En estos países en los que las trabajadoras son tratadas como ganado de labor, se han devastado previamente todas las estructuras de convivencia, se ha estimulado la violencia política, social y personal hasta límites insoportables y, realizado esto, se ha creado el tejido para encerrar en las maquilas y las fábricas de todas las ramas productivas a unas mujeres que no tienen otra opción que dejarse explotar hasta el agotamiento de sus fuerzas vitales.
La Ley de Violencia de Género tiene ese mismo objetivo, devastar la sociedad civil, liquidar las estructuras tradicionales de convivencia –aspecto que cabe dar por realizado en lo fundamental- y estimular la violencia social hasta que las personas busquen en la protección de las organizaciones del poder económico, político y militar su única forma de sobrevivir. Es obvio que, lejos de ser solución a la violencia, esta ley es un instrumento para potenciarla, lo que se ha demostrado en los hechos porque en los ocho años transcurridos desde su promulgación ésta lacra no solo no ha menguado sino que se incrementa.
Quienes hoy se dejan seducir y fascinar por los discursos filantrópicos de los Amancio Ortega (el dueño de la primer empresa textil del planeta, Inditex, y el más rico del continente europeo) o su ex-mujer Rosalía Mera (tercera fortuna de España) o de los Isidoro Álvarez del  Corte Inglés, mañana pueden ser esclavas en alguno de sus talleres.
Mientras seguimos mirando hacia otro lado, paralizadas por el miedo, acobardadas o creyendo que nuestros verdugos son nuestros benefactores los cambios que se están produciendo dibujan un futuro espantable para los hombres y las mujeres del pueblo, esto significa que esta magna operación de guerra entre los sexos y asociación de las mujeres con el poder constituido evidencia una amenaza tan decisiva sobre el cuerpo social que frenarla necesitará de la alianza entre todos y todas los que deseamos seguir viviendo como seres humanos.
A la acción positiva y enérgica contra la guerra de los sexos y sus instrumentos como la Ley de Violencia de Género deberíamos sumarnos mujeres y hombres olvidando adscripciones ideológicas, políticas y religiosas, también los y las feministas que desean una liberación de la mujer auténtica y aspiran a la superación del sexismo. Mientras sigamos divididos el infierno en la tierra (¿cómo si no habríamos de calificar un lugar como Ciudad Juarez?) seguirá ganando terreno hasta hacerse una realidad tangible y permanente.