Syriza
y las mujeres
Un amigo me pide en las redes
sociales que me defina sobre la ausencia de mujeres en el gobierno de Syriza.
Lo haré ahora.
En primer lugar diré que no creo en
las políticas de discriminación
positiva. Las mujeres no hemos de ser tratadas con ese paternalismo que es la
expresión más rotunda del patriarcado. La política de paridad ha incorporado a los
estamentos del poder a un cupo de mujeres de cuota sin otra virtud que su sexo,
mujeres que despiertan el desprecio por su falta de méritos personales y
alimentan una ola de resentimiento entre muchos hombres y mujeres. Por una cuestión de
principios y de justicia natural no debemos tener las mujeres ninguna ventaja especial
puesto que no somos inferiores a los hombres.
No admito otros privilegios que
aquellos que considero naturales, por ejemplo la deferencia y consideración de
la mujer gestante o lactante, privilegio que no se le hace a la mujer sino a la
criatura y, más realmente, a la vida, y que es limitado a esa circunstancia,
pero, curiosamente, esos privilegios hoy no existen, al contrario, el sistema
actual arrolla la única especial consideración hacia las mujeres que tendría justificación
y sentido.
Ahora bien, volviendo a Syriza, si no
hay féminas en su gobierno puede ser por dos motivos, porque hay un clan de
hombres que acaparan el poder o porque no hay mujeres con capacidades para
asumir las tareas. Y ambas cosas expresan la limitación y podredumbre de
quienes dicen tener la solución a todos los problemas de la sociedad y critican al vecino ignorando
la viga en su ojo.