La feminidad del siglo XXI

“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil

"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes



El capitalismo contra el machismo (o porqué las mujeres deben entregarse sin condiciones al poder constituido)

El capitalismo contra el machismo
(o porqué las mujeres deben entregarse sin condiciones al poder constituido)

20 grandes empresas que cotizan en el IBEX 35, multinacionales y empresas españolas, van a asociar a sus campañas de publicidad “acciones de sensibilización contra la violencia de género”, con ello las grandes compañías del capitalismo se suman de forma manifiesta a la policía y las instituciones estatales como artífices de la liberación de la mujer.

Los productos que venden estas empresas llevaran incluida una campaña sobre el maltrato a las mujeres. Así el acto del consumo se convertirá en un acto integral que nos proporcionará un producto, necesario o no, una filosofía de la vida, la que interese, y una dosis de “concienciación” sobre la violencia de género, es decir de manipulación mental y de victimización paralizante con el pretexto de salvar a la mujer.




Puesto que el consumismo se asienta en las emociones y los impulsos primarios al asociarle estas maniobras se asalta la psique de las mujeres en un estado especialmente vulnerable, es además una forma perversa de incrementar la carga impositiva que permita ampliar los procesos de asalto a la conciencia en tiempos de crisis de las finanzas del Estado, pues el monto de las campañas irá incluida en el precio de los productos.

Salvo que se considere que entre los ideales de las grandes corporaciones capitalistas esté el practicar el desinterés y el bien social estos hechos deberían inducirnos a una reflexión sobre la verdadera naturaleza de estas operaciones.

Si el capitalismo brega por aumentar el beneficio empresarial y el poder político que le permita seguir creciendo ¿qué aporta el asunto de la violencia machista a sus proyectos? Pues es evidente, la mujer victimizada, insegura y aterrorizada que crean las campañas  sobre el maltrato es fácil rehén de los intereses empresariales, como mano de obra está sometida tanto mejor cuanto más aislada de sus iguales se encuentre, como consumidora es tanto más manipulable cuanto más se adecue a los estados emocionales intensos como los que crean las “campañas de sensibilización”.
Al insistirle en que no es capaz de reconocer las señales del maltrato se la despoja de la seguridad básica sobre sus propias percepciones de la realidad y sus ideas y se la convierte en sujeto connaturalmente heterónomo y plenamente dirigido. Esa mujer reconstruida según los designios de los poderes ilegítimos, casada con el Estado,  será, o se pretende que sea, el pilar que sostenga el sistema de dominación durante los próximos mil años.

En “Legislar contra el amor, la ley de violencia de género y la construcción del Estado policial”, “La ley de violencia de género vista desde Europa” y “Precisionessobre la Ley de Violencia de género” he reflexionado sobre diferentes aspectos de esta inicua ley que debe ser denunciada por todos los que deploramos la violencia entre iguales, el machismo, el privilegio femenino, la desigualdad política, el maltrato y todas las formas de destrucción de la libertad.

Quienes desde una radicalidad de pega defienden ardorosamente el programa de las instituciones sobre la violencia machista han de  asumir y explicar sus acuerdos fundamentales con las más altas esferas del poder, su coincidencia con el Alto Estado Mayor del Ejército, la alta jerarquía estatal y con los Botín, los Alierta  y las grandes multinacionales del IBEX 35.

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