La feminidad del siglo XXI

“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil

"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes



Desde el corazón


Desde el corazón

Un amigo me envía este escrito que habla de la construcción de su identidad y su masculinidad desde el conflicto, el enfrentamiento y el amor. Me parece importante no olvidar la parte reflexiva de nuestra auto-construcción, el conocimiento de los acontecimientos históricos que constituyen nuestra biografía pero también me lo parece recuperar esa otra parte del corazón, de los sentimientos y movimientos profundos del alma, de los momentos que van poniendo hitos vitales que nos marcan para siempre.
Las masculinidad ha sido acosada por proyectos terribles que separaron a los hombres de la crianza, del amor, de la ternura… y de las mujeres y las criaturas, y a las mujeres las separaron del mundo grande y complejo de fuera de los muros del hogar, de la lucha y la dureza de la vida, de la aventura y el peligro que supone tomar en las propias manos el futuro y la historia. Todos quedaron mutilados, todos disminuidos e incapacitados para enfrentarse al poder. Ni la feminidad ni la masculinidad podían construirse intensas y fecundas.
La historia del franquismo es la historia de las madres, los padres y los hijos que no podían encontrarse entre sí, que estaban inevitablemente separados por invisibles murallas de silencio, de incomprensión, de jornadas de trabajo embrutecedor en la fábrica, jornadas de trabajo embrutecedor en la casa y soledad.

YO NO SIGO A ALICIA MURILLO NI A BEATRIZ GIMENO

YO NO SIGO A ALICIA MURILLO NI A BEATRIZ GIMENO

En una ocasión leí algo de cada una de ellas y también vi un video, lo reconozco, pero decidí que nunca más abriría un enlace que me llevara a sus textos ni a sus audiovisuales. No deseo criticar sus ideas, me parece un ejercicio inútil, en última instancia ellas son libres para vomitar sus exabruptos y yo para ignorarlos.
La creación de estas figuras mediáticas es posible porque, desgraciadamente, en nuestra sociedad muchos ganan fama por sus excesos, mal gusto, brutalidad o capacidad para escandalizar. La telebasura sabe mucho de eso y nos llena las salas de estar de personajes cada día más grotescos, soeces y mostrencos, han observado que eso vende, cuanto más inmundicia e impertinencias, más grosería y descortesía hacia los demás se vierta, más audiencia tiene un programa.
En el arte de la publicidad se entiende que para captar la atención del público hay que golpear la conciencia con imágenes o ideas impactantes, no importa que sean bellas o espantosas, que sean verdaderas o falsas, basta con que sean perturbadoras, que consigan atrapar al comprador, que se apoderen de su conciencia. Por eso los excesos de estas mujeres me parecen formas de vender su imagen siguiendo las reglas del mercado.

MUJERES Y MUJERES

MUJERES Y MUJERES

La semana pasada unas declaraciones de la presidenta del Círculo de Empresarios (y empresarias) han abierto polémica en numerosos medios y en las redes sociales.
Mónica Oriol planteó, con una claridad obscena, lo que todos sabemos, que los empresarios (y empresarias) prefieren mujeres estériles, que la maternidad no está bien vista en el mundo laboral y que, a la hora de contratar, prefieren mujeres que no vayan a tener hijos.
No negaré la escandalosa desvergüenza de las palabras de esta mujer del poder, pero no quiero sumarme al coro de los críticos que censuran su sinceridad pero se limitan a esparcir humo que impide comprender su significado.
Es evidente que el trabajo bajo el sistema capitalista, sea éste privado o público (de Estado), es incompatible con la libertad para la maternidad, y por ende de la paternidad.  Las mujeres estamos sometidas, los hombres también (por sí mismos y a través de nosotras) a la regulación externa de nuestras decisiones reproductivas y la presión del mundo laboral es tal vez uno de los mecanismos más eficaces para imponer la biopolítica del poder que hoy, en el Estado español, consiste en limitar el número de hijos por mujer y reducirlo casi a cero, al menos entre las mujeres del pueblo. Esta norma no rige para Mónica Oriol, que tiene seis hijos, ni para las que son de de su clase.

LA AGONÍA DEL EROS

LA AGONÍA DEL EROS

“Con alma de verdugo nos golpea con un látigo invisible”
Juvenal


Tal es título del pequeño libreto en el que  Byung-Chul Han, coreano afincado en Berlín e integrado en la cultura y la filosofía occidental, se pregunta el porqué del enfriamiento de la pasión en nuestros días. Con ello rompe el estereotipo que lanzan los medios sobre la gran energía erótica de nuestro mundo. No es un texto demasiado penetrante sino más bien un ejemplo de esa filosofía nueva que es más hábil creando florituras verbales que reflexiones profundas pero apunta algunos aspectos de la decadencia de la vida erótica que merece la pena comentar.
En primer lugar sitúa como causa eficiente de tan lóbrega situación la desaparición de la otredad en la sociedad narcisista del Yo. El Eros es, en esencia, el encuentro con el otro, recibir al otro y entregarse uno mismo lo que exige abrirse y exponerse; pero bajo el régimen del Yo aislado y cerrado sobre sí mismo no puede alcanzarse la expansión del Eros, estamos condenados a lo que el coreano llama “el infierno de lo igual” que más bien habría de llamarse “el infierno del único” que ignora la asimetría y la exterioridad del otro.