La feminidad del siglo XXI

“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil

"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes



De Simone Weil a Xu Lizhi

De Simone Weil a Xu Lizhi

¿Qué será de nuestros hijos?


"Soy como un muerto/ que abre lentamente la tapa del ataúd"
Xu Lizhi  
“Allí recibí para siempre la marca de la esclavitud”
Simone Weil

En 1934-35 Simone Weil entró a trabajar como obrera en las cadenas de montaje de Alsthom y Renault, su decisión era comprender la vida de los obreros desde la experiencia personal y no desde las teorías o las disquisiciones literarias. Sus escritos y cartas reflexionando sobre esas cuestiones se recogen en “La condición obrera”. Describe con enorme realismo las transformaciones que crea el trabajo en ella “todas las razones exteriores (que antes creía yo interiores) sobre las cuales se basaba el sentimiento de mi dignidad y el respeto a mí misma, en dos o tres semanas han sido radicalmente destrozadas bajo el golpe de una presión brutal y cotidiana. Y no creas que esto me ha suscitado impulsos de rebelión. No, sino todo lo contrario, la cosa que más lejos estaba de imaginar, la docilidad. Una docilidad de bestia de tiro resignada…”
En 2013 Xu Lizhi, un joven chino trabajador de Foxconn, la fábrica donde se ensambla el iPhone, escribió: “El papel se desvanece en sombras delante de mis ojos/ Con una pluma de acero esculpo un negro irregular/ lleno de palabras de trabajo/ Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario/ Me han entrenado para ser dócil/ No sé cómo gritar o rebelarme/quejarme o denunciar.” Xu Lizhi se suicidó finalmente después de dejar una colección de poemas que hablan de su vida en la fábrica.

LA INSTAURACIÓN DEL PATRIARCADO MODERNO


LA INSTAURACIÓN DEL PATRIARCADO MODERNO. EL CÓDIGO CIVIL FRANCÉS DE 1804  
Y EL CODIGO CIVIL ESPAÑOL DE 1889



La revolución francesa de 1789, si se juzga desde sus actos y no desde su desvergonzada palabrería “emancipadora”, supone el robustecimiento súbito y descomunal del Estado francés, sobre todo en su brazo militar, para conquistar Europa y, después, el mundo. El programa colonialista de la revolución dio origen a un militarismo exacerbado, del que resultó un periodo de guerras a gran escala con Napoleón ejerciendo como el Hitler del siglo XIX. Todo ello exigía y era el pretexto para enclaustrar a las mujeres de las clases populares en el hogar, a parir y criar hijos. El mencionado código, en su Libro Primero, titulado en francés “Des Personnes” (“De las personas”), estatuye la patria potestad y la familia patriarcal con bastante rigor, en la que la mujer queda sometida a “la potestad marital”, estableciendo su dependencia en detalle, por tanto, las restricciones a su libertad política y civil. Éstas, con ser muy graves, no eran ilimitadas, pues se concretaban en los puntos fijados por dicho código, mientras que en el resto de los asuntos había igualdad jurídica, realizando así el imperio de la ley para toda la sociedad. Ello significa que el patriarcado no es el todo ni es la arbitrariedad absoluta, como preconizan demagógicamente algunos autores, sino un sistema concreto, regulado y con límites precisos, como cualquier otro asunto de la vida real.
La promulgación de la infausta e ignominiosa “Constitución Política de la Monarquía Española”, de 1812, estableció las bases para plagiar aquí el sistema legal francés con el propósito de convertir el muy imperfecto régimen patriarcal precedente, que en poco afectaba a las clases populares, en un orden efectivo, respetado por el temor que ocasiona la norma legal, y omnipresente. Pero tal operación de recrecimiento, en calidad y cantidad, del Estado encontró una enconada resistencia popular en todas sus metas particulares. Las clases populares defendieron los bienes comunales, el régimen de concejo abierto, las venerables instituciones de ayuda mutua, la autonomía y soberanía del municipio, su cultura de auto-creación, el uso mínimo del dinero y la independencia frente al mercado, las relaciones de afecto, respeto e igualdad entre los dos sexos y la convivencia en la familia extensa y la comunidad horizontal, con enorme energía y tenacidad.

Nueva publicación de la editorial Potlatch


Nueva publicación de la editorial Potlatch



He tenido el gusto de prologar “La concejala de Igualdad”, un comic con texto de Teresa Domingo Catalá e ilustración de Frigault García.
Comparto el prólogo y os recomiendo disfrutar de un trabajo satírico muy afilado:



“Nos dejamos llevar por manos ajenas como muñecos de trapo”
Horacio

Todo tiempo de decadencia es proclive a la sátira. Cuando la depravación y la degeneración de las sociedades hacen difícil la crítica por la persecución de todo pensamiento heterodoxo, la burla se convierte en una vía eficaz para sortear la policía ideológica del sistema. La ironía literaria y la caricatura son las armas elegidas por los autores de este trabajo para abordar una de las cuestiones más sangrantes de la sociedad actual, la de las políticas de género y el gran aparato institucional destinado a promoverlas.
Nos enfrentamos a un magno proyecto biopolítico destinado a transformar la sociedad, el sujeto y la vida toda de manera transcendental y definitiva. Las políticas estatales sobre la mujer no son tan novísimas como algunos piensan, fue el franquismo el primer hacedor de un gran aparato institucional destinado a “educar” a las mujeres, gobernar sus vidas e instruirlas en el sexismo androfóbico, el amor al orden y al Estado, el ejercicio de funciones policíacas en la familia y en la comunidad, la persecución de la heterodoxia no solo en lo político sino en el pensamiento, las formas de vida o las prácticas eróticas. La Sección Femenina creó el primer funcionariado dedicado exclusivamente a las políticas de género.
Resulta curioso a la vez que esclarecedor que el Instituto de la Mujer ocupara, en el año 1983, la misma oficina de la calle Almagro 36 de Madrid que había cobijado a la Sección Femenina hasta poco antes. La estructura y proyecto de este organismo del aparato estatal no se diferenciaba esencialmente de la que sostenía la organización falangista. La "educación", "capacitación" y en su caso "organización" de las mujeres en función de las necesidades del Estado era el objetivo en ambos casos y había continuidad en lo esencial en el programa de una y otra organización aunque se han hinchado las diferencias en el lenguaje. En ambos casos, reflejaban la concreción para este territorio de los dictados de los organismos internacionales.
NO TODO ES LO QUE PARECE.
Una reflexión acerca de la conexión con el propio
imaginario erótico y amoroso.



 En la sociedad de los estereotipos, los patrones y la visión taxonómica y encasilladora de la vida y las personas, quienes deciden buscar y vivir por y desde sí mismos hacen una función muy transformadora de romper esquemas y dejar puertas abiertas a formas diferentes de ver el mundo.
Un año después de publicar “Una entrevista para pensar. Hacia una erótica de la experiencia” me volví a reunir con Claudia para tomar un café. Me había llamado porque quería compartir conmigo algunos aspectos de su modelo de relación que quedaron desdibujados en aquella entrevista en la que ofreció una visión muy rompedora de la erótica.
Necesitaba expresarse sobre un aspecto de su experiencia bastante espinoso y controvertido, su idea de la fidelidad. La fidelidad no es un concepto a la moda, parece un valor desusado y caduco, una imposición del patriarcado más vetusto. Pero curiosamente Claudia me hablaba de otra dimensión de ese atributo en sus relaciones. Me empezó aclarando que no tiene en ella nada que ver con la idea de una virtud  de cariz cristiano sin pretender deslucir a quienes así lo sientan.

El patriarcado como mito



El patriarcado como mito




La fundamentación del resentimiento femenino, en la forma inicial de odio sexista, se ha realizado a través de la construcción teórica del patriarcado, es decir, de la elaboración de una especulación sobre la historia que carece de apoyo documental o fáctico y adopta la forma de mito, una fábula o leyenda sobre el origen de la opresión de la mujer y su sometimiento por los hombres, que ejerce un poderoso influjo sobre la sociedad. Se presenta la totalidad de la historia humana como la de la opresión y dominación de la mujer, ofreciendo una explicación fácil y simple de la experiencia de la humanidad como corresponde a la mitología.
En el bien trabajado libro “La demografía de Torrejón de Ardoz en el siglo XVIII”, J.M. Merino Arribas, entre otros varios hechos que cuestionan la retórica sexista aparece uno de notable significación: en esa centuria las tumbas femeninas resultaban ser de más calidad, por lo general, que las masculinas, asunto que se repite monótonamente en estudios similares realizados en otras poblaciones. Si lo eran es porque en vida las mujeres de las clases populares debían ser consideradas con extraordinario respeto, afecto y amor, por delante de los varones. Este dato tiene antecedentes históricos llamativos, pues en la formación social celtíbera se encuentra exactamente lo mismo. Expone Mª del Rosario García, en “Antropología de una necrópolis de incineración de la Meseta”, texto incluido en “Los celtas en península Ibérica”, destinado al estudio del asentamiento celtibérico de La Yunta (Guadalajara), que “las tumbas femeninas son más ricas (en ajuar) que las masculinas”, habiendo armas en el 50% de los enterramientos de mujeres frente al 33% de los varoniles. En “La necrópolis celtibérica de Sigüenza: revisión del conjunto”, María L. Cerdeño y J.L. Pérez de Ynestrosa, se expone

El 22 de novembro estaré en Lugo,




El 22 de novembro estaré en Lugo, a las 20,30 h. estaré en CNT Lugo. Calle Ramiro Rueda nº 15, entrechan dereita.
En el acto, con el título de "Voces de muller" presentaré "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" e intervendrá también Marta Rodriguez de "Hai Saida" que hablará sobre violencia de género.