Vídeo de la participación en el programa “Hoy Comentamos” de
Córdoba Internacional” TV sobre violencia de género.
“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil
"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes
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Elogio de la iniciativa individual
Elogio
de la iniciativa individual
"Y
si alguno sabe qué debe hacer cada uno, y no tiene el valor de hacerlo, de nada
le sirve.”
Comentario
al Apocalipsis, Beato de Liébana
Se suele decir que lo que una persona puede hacer es demasiado poco, no
cambia nada y, por lo tanto, es inútil y superfluo. Ese argumento sirve a la
parálisis de toda la sociedad que queda a expensas de lo que promueven las agrupaciones
generadas por el Estado y sus instituciones que sí son operativas porque son
dirigidas, jerarquizadas y subvencionadas.
¿Qué puede hacer una sola persona? En primer lugar cada uno de nosotros
puede pensar en la totalidad de las necesidades de la humanidad, asumirlas en
su integridad y realizarlas hasta el límite de sus posibilidades. Cuando no son
los premios ni los resultados tangibles lo que nos mueve, sino la idea del
bien, de lo necesario; lo que cada uno de nosotros hace por ello tiene un valor intrínseco
primordial, puesto que si nuestro aporte
aumenta, aunque sea imperceptiblemente, la cantidad de virtud y de verdad que
hay en el mundo, es una inestimable contribución a la virtud y a la verdad, al
desarrollo de la vida y a la regeneración social.
En la sociedad presente el emprendimiento y la iniciativa personal
quedan limitadas al ámbito de lo
económico y lo empresarial, la creatividad y la inventiva son siempre un
producto para venderse en el mercado, no hay espacio para hacer las cosas por vocación, por amor a la verdad, a la
belleza y la virtud y por lo tanto solo hay lugar para el crecimiento de lo
sistémico y no lo hay para la apertura de caminos paralelos o contrarios a lo
establecido.
El fin de los ciclos festivos del pasado
El fin de los ciclos festivos del pasado
Asistimos a los últimos momentos de la celebración de la navidad, en pocos años resultará ya algo obsoleto, una realidad arqueológica que nada dirá a las generaciones más jóvenes.
En realidad hay que alegrarse de que se acabe con
un ritual que carece de sentido y forma parte de las múltiples formas de la
degradación social. Consumismo desbocado, excesos con la comida y el alcohol,
ocasión para el enfrentamiento en las familias y programas televisivos
denigrantes son el abigarrado contenido de la navidad presente.
No hay pues intención de hacer defensa de lo
indefendible y únicamente me permitiré una concesión emocional poniendo dos villancicos que recuerdan cuando
se cantaba en las calles o en las
iglesias pero sin programa ni subvenciones, simplemente por haberse
juntado la cuadrilla de los amigos.
Lo primero que hay que entender es que lo que hoy
llamamos navidad tiene poco o nada que ver con lo que fue. La humanidad ha
sacralizado desde tiempos ancestrales ciertos hitos de la naturaleza como el
solsticio de invierno que coincide con la nochebuena, porque la humanidad y la
naturaleza se encontraban en el mismo plano y se intervenían mutuamente. El
cristianismo eligió esa señal y la asoció a la idea del nacimiento, el
nacimiento de una criatura, el nacimiento de una era de la humanidad y el
nacimiento de un nuevo ciclo anual. Una simbología que se materializaba de
formas múltiples en las personas y en la comunidades.
De Simone Weil a Xu Lizhi
De Simone Weil a Xu Lizhi
¿Qué será de nuestros hijos?
"Soy como un muerto/ que abre
lentamente la tapa del ataúd"
Xu Lizhi
“Allí recibí para siempre la
marca de la esclavitud”
Simone Weil
En
1934-35 Simone Weil entró a trabajar como obrera en las cadenas de montaje de
Alsthom y Renault, su decisión era comprender la vida de los obreros desde la
experiencia personal y no desde las teorías o las disquisiciones literarias.
Sus escritos y cartas reflexionando sobre esas cuestiones se recogen en “La
condición obrera”. Describe con enorme realismo las transformaciones que crea
el trabajo en ella “todas las razones exteriores (que antes creía yo
interiores) sobre las cuales se basaba el sentimiento de mi dignidad y el
respeto a mí misma, en dos o tres semanas han sido radicalmente destrozadas
bajo el golpe de una presión brutal y cotidiana. Y no creas que esto me ha
suscitado impulsos de rebelión. No, sino todo lo contrario, la cosa que más
lejos estaba de imaginar, la docilidad. Una docilidad de bestia de tiro
resignada…”
En 2013 Xu Lizhi, un joven chino trabajador de Foxconn, la fábrica donde se ensambla el iPhone, escribió: “El papel se desvanece
en sombras delante de mis ojos/ Con una pluma de acero esculpo un
negro irregular/ lleno de palabras de trabajo/ Taller, línea de ensamblaje, máquina,
tarjeta de fichar, horas extra, salario/ Me han entrenado para ser dócil/ No sé
cómo gritar o rebelarme/quejarme o denunciar.” Xu Lizhi se suicidó finalmente
después de dejar una colección de poemas que hablan de su vida en la fábrica.
Entrevista con Punt d´Inflexió
Entrevista con Punt d´Inflexió sobre la situación actual, estrategia, espiritualidad
y reflexiones varias sobre temas de los que habrá que seguir pensando.
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