¿SERÁ MÁS DECENTE EL CAPITALISMO
CUANDO MANDEN LAS MUJERES?
Dedicado a las
cajeras de supermercado, las obreras del textil, de la industria
alimentaria o del
calzado, a las limpiadoras, las dependientas y todas las
mujeres que intentan sobrevivir en esta sociedad
que niega y acosa la vida.
Desde esta semana
el primer banco de la eurozona, primera empresa española por capitalización y
la 43ª del planeta, está mandado por una mujer. Muchos seguirán haciendo un
escorzo mental inextricable para mantener la tesis de la superioridad moral
de “la mujer” y la utopía de un mundo más justo y feliz mandado por féminas.
¿Será la Banca,
ahora que los consejos de administración los preside Ana Patricia Botín más
decente que cuando lo hizo su padre?
Habrá quien, para
superar el conflicto cognitivo entre el dogma y la realidad asevere que, en
realidad, Ana Patricia no es una mujer sino un hombre, pero a esos no merece la
pena dedicarles ni siquiera una línea.
Lo cierto es que a
comienzos del siglo XXI el poder mundial empieza a declinarse cada vez más en
femenino. Las poderosas crecen a un ritmo tan acelerado que pronto se
equilibrarán con los poderosos y después los aventajarán en número. El mundo no
se ha hecho más humano ni más justo por este detalle, al contrario, la opresión
sobre el pueblo (hombres y mujeres) se reduplica y los grandes proyectos de
sometimiento tienen más éxito cuando los acometen féminas puesto que se
justifica su autoridad omnímoda con el argumento de que, siendo una minoría de
oprimidas, deben “emanciparse” y “empoderarse”.




