Un amigo me envía esta historia
de vida, un emocionado y entrañable retrato de su madre fallecida
recientemente. Sin duda la vida enseña más que los discursos.
SEMBLANZAS
DE UNA MUJER AUTÉNTICA.
O, la mujer “oprimida” de Ayer y la mujer
“liberada” de Hoy.
Cuando dijo sus últimas
palabras “que sea lo que tenga que ser”, con absoluta serenidad y resignación,
comprendí esa diferencia cualitativa que existe entre esa forma de ser de
nuestras madres y abuelas, de lo que hoy conocemos como la “mujer reivindicativa”
“liberada”, “independiente”, mujer igual
“en todo” que el hombre, mujer “trabajadora” con aspiraciones y derecho a
alcanzar los éxitos del hombre. Comprendí realmente su aspecto más
nefasto, su obsesión en querer ser una foto
idéntica al hombre patriarcal, pero en su propia versión, como el negativo de la misma foto.
Según el mensaje
neo-patriarcal del feminismo de Estado y del siniestro y orweliano “Ministerio
de Igualdad”, la mujer de hoy debe superar en todo a la sumisa, esclava y maltratada mujer de ayer, encarcelada en su casa ejerciendo de
“criada” del dueño y marido. Pero…¿si eso era realmente así, sin fisuras?, ¿por
qué ellas no lo sabían?, ¿Cuál es la razón de que ellas no lo sintieran así?
Será porque es una simplificación tan falsa como manipuladora explicación del
modo de vida de la familia de origen tradicional y popular.