
La Ley de Violencia de Género vista desde Europa.
Un amigo me envía este video, de una productora danesa que presenta la LOVG como una ley de excepción que deja en suspenso las garantías jurídicas para una parte de la población, los hombres.
Aquí nadie se atreve a hacer o decir nada similar, quienes lo han hecho como la juez Sanahuja o el juez Serrano han sufrido no solo el hostigamiento moral de los grupos de presión feministas sino la represión más severa a instancias de la estructura del Estado.
Se sigue sosteniendo la mentira (alentada y subvencionada) sobre que la violencia contra la mujer es producto de la mentalidad tradicional popular, cuando en los hechos es demostrable que la misoginia y sus consecuencias son el resultado de la expansión de la máquina estatal con la revolución liberal, la infausta Constitución de 1812, de la que se celebra su doscientos aniversario, y su resultante, el Código Civil de 1889.
En la actualidad el Estado alienta todas las formas de violencia entre iguales, incluida la violencia de género. Es el moderno Estado asistencial, “protector” de los derechos de los ciudadanos, que tutela a los “desfavorecidos” y establece la “justicia universal” a través de la expansión de los servicios “públicos”, el que fomenta la violencia contra la mujer. Por ello son los Estados del norte de Europa más avanzados los que ostentan el mayor porcentaje de mujeres muertas a manos de sus parejas, encabezados por la próspera Finlandia.
El Estado español ha tenido una de las más bajas tasas de violencia contra la mujer, bastante por debajo de la media mundial y europea, precisamente por la fuerza que en nuestra cultura han tenido las estructuras naturales de convivencia, especialmente las relaciones de vecindad y familiares, instituciones cuya demolición inició el franquismo y está culminando el sistema parlamentario y partitocrático.
Cuanto más progrese el Estado asistencial y tutelar, la legislación protectora, las campañas institucionales basadas en la mentira política de culpar al pueblo de lo que es, principalmente, responsabilidad del Estado, más crecerá la violencia contra la mujer y más también el dominio de los poderosos.




